Pese a las tensiones internacionales y los desafíos del comercio global, Wall Street mantiene su optimismo sobre el desempeño de las acciones europeas. Según una encuesta realizada por Bloomberg a 19 estrategas, se espera que el índice Stoxx Europe 600 cierre el 2025 en torno a los 557 puntos, lo que implicaría un avance adicional del 3% y una rentabilidad anual cercana al 10%.

Fuente: Bloomberg

Este impulso estaría respaldado por la flexibilización de la política monetaria europea, el aumento del gasto público y una mejora general en las perspectivas macroeconómicas. Aun en un entorno marcado por volatilidad, los expertos creen que el mercado europeo muestra una resiliencia destacada frente a los riesgos derivados de los aranceles y conflictos internacionales.

Beata Manthey, estratega de Citigroup, afirmó que aunque persisten riesgos a corto plazo, existen factores estructurales que respaldan la renta variable europea a largo plazo. A pesar de cierta caída reciente —el Stoxx Europe 600 ha bajado un 1.5% en junio— sectores como energía y servicios públicos han registrado rendimientos positivos.

Con la tregua sobre aranceles estadounidenses prevista a finalizar el 9 de julio, muchos inversores están a la expectativa. Roland Kaloyan, de Societe Generale, anticipa que el mercado europeo podría mantenerse en un rango lateral mientras se clarifica el panorama comercial.

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Además, el euro está ganando relevancia en los mercados globales de divisas como activo de cobertura frente al dólar, reflejo de una búsqueda de alternativas en un entorno político estadounidense incierto. En paralelo, Bank of America ha ajustado al alza su proyección para el Stoxx Europe 600 a 530 puntos, citando mejoras en los indicadores PMI y señales de una tregua parcial entre EE. UU. y China.

Los fondos también muestran un cambio de posicionamiento. Un 34% neto de los gestores consultados por BofA está sobreponderado en renta variable europea, mientras que un 36% se muestra infraponderado en acciones estadounidenses. Este optimismo se basa en mejores perspectivas económicas en Europa, mayor impulso en beneficios corporativos y la expectativa de una política fiscal favorable.

Peter Oppenheimer, de Goldman Sachs, destacó que la diversificación hacia activos europeos ofrece una historia convincente, en especial para portafolios altamente concentrados en renta variable estadounidense. Aunque el desempeño de las acciones europeas ha superado a las estadounidenses en lo que va del año, la brecha se ha reducido ante el renovado interés por tecnológicas en EE. UU.

Para Deutsche Bank, los aranceles representan un riesgo mayor para empresas estadounidenses, mientras que Europa se beneficiaría de menores presiones comerciales, un entorno político más claro y la posibilidad de una distensión entre Ucrania y Rusia.

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Según sus analistas, si se disipan las incertidumbres fiscales y comerciales hacia finales del verano, los mercados europeos podrían registrar un nuevo impulso y, a mediano plazo, volver a superar a sus contrapartes en EE. UU.

Fuente: www.bloomberglinea.comPor Michael Msika con la colaboración de Jan-Patrick Barnert, Sagarika Jaisinghani y Leslie Nutakor.