
Durante los primeros meses de 2025, el Ibex 35 ha mostrado un desempeño sobresaliente, con una revalorización cercana al 35 % en dólares, superando ampliamente al S&P 500, que apenas acumula un avance de 2,36 % en el mismo período.
Este comportamiento se debe, en gran parte, a una rotación global de capitales desde Estados Unidos hacia Europa, motivada por la expectativa de una política fiscal más estable, menores recortes en las tasas de interés y el protagonismo de sectores estratégicos como banca, defensa y utilities.
Empresas como Indra, impulsadas por el aumento del gasto en defensa en la Eurozona, han duplicado su valor en lo que va del año. En el sector financiero, entidades como Banco Santander, Unicaja Banco y Sabadell registran alzas superiores al 50 %.
La estructura sectorial del Ibex 35 —con un 31,7 % de exposición al sector financiero y un 20,9 % a servicios públicos— le otorga un perfil favorable en entornos de tasas altas. Además, su rentabilidad por dividendo, cercana al 4 %, refuerza su atractivo frente a otros mercados.
El sector energético también ha contribuido al dinamismo del índice, con avances importantes en compañías como Acciona Energía, Naturgy y Endesa. La estabilidad regulatoria, el enfoque en energías renovables y el crecimiento sostenido han fortalecido la posición de estas empresas.
El creciente consenso político en Europa en torno al fortalecimiento del gasto en defensa también ha beneficiado al índice. El caso de Indra es emblemático: con una cartera de pedidos récord, ingresos crecientes y contratos internacionales estratégicos, se perfila como uno de los motores de crecimiento más relevantes del mercado español.
En contraste, el S&P 500 ha enfrentado mayores niveles de incertidumbre comercial y desaceleración económica, factores que han limitado su rendimiento acumulado.
De acuerdo con analistas de BBVA y Citi, la combinación de sectores defensivos y cíclicos convierte al Ibex 35 en un índice con características resilientes, particularmente atractivo en el actual entorno de volatilidad global.
Fuente: www.bloomberglinea.com Por: Carlos Rodríguez Salcedo
